Be yourself; Everyone else is already taken.
— Oscar Wilde.
Un espacio de emociones
Escribir es parte de mi sentir
Be yourself; Everyone else is already taken.
— Oscar Wilde.
Un espacio de emociones

Ante el paso del tiempo, en ocasiones no es posible estar presente en todos los caminos que la vida ofrece. Como fue en mi caso, circunstancias ajenas y propias no me lo permitieron,
No por ello dejé de buscar indicios sobre mis orígenes y caminos de vida de mis ancestros, lamentablemente sin el éxito que hubiera esperado. Los aún vivos que conocieron a mi madre biológica han enfermado poco a poco, a la vez que han olvidado ya casi por completo los pocos relatos o recuerdos que sobre ella tuvieran.
Este año que inicia me ha inspirado a regresar con mayor fé para poder dislucidar algo más, no sólo del estado mexicano de donde provenía mi madre biológica sino saber si aún hay algunos parientes que habiten en ese bello estado.
¿Será posible? Ya lo dirá el tiempo.

Me llamo Cecilia, busco a mi familia biológica en el estado de Chiapas, mi madre muere al dar a luz en la Ciudad de México, a inicios de 1963. Me adoptaron las personas donde ella vivía en Coyoacán. Recuerdo que su hermana me visitó en 1968, quien al ver que no carecía de nada decidió que me quedará con mi familia adoptiva. Únicamente sé que mi madre biológica se llamaba Teresa, vino a estudiar enfermería y su padre era sin duda ferrocarrilero. Tal vez de Tonalá, o de algún pueblo donde hubiera estaciones del tren en ese bello estado. Si conocen alguna historia parecida o la han escuchado en Chiapas, agradeceré, se pongan en contacto a mi correo cceci6497chiapas@gmail.com
A través de diversos caminos te estoy buscando, con un ahínco y fervor que denotan la triste esperanza de saber algo de mis raíces. Pero cada paso que doy parece alejarme de la verdad. Cual más aquellos que se sienten con el derecho de ocultar lo que pudiera servir blanden la espada del silencio y de ignorancia permanente. Cómo si sólo ante cualquier pregunta que yo elabore de pronto un padecimiento se apoderara de sus mentes y recuerdos.
Triste verdad de encontrar en los caminos de vida a aquellos que el egoísmo los arropa hasta la más pequeña célula que los conforma. Caminaré ya sola en los senderos que deseo fervientemente vislumbren un mejor futuro a mis anhelos.
A través de diversos caminos te estoy buscando, con un ahínco y fervor que denotan la triste esperanza de saber algo de mis raíces. Pero cada paso que doy parece alejarme de la verdad. Cual más aquellos que se sienten con el derecho de ocultar lo que pudiera servir blanden la espada del silencio y de ignorancia permanente. Cómo si sólo ante cualquier pregunta que yo elabore de pronto un padecimiento se apoderara de sus mentes y recuerdos.
Triste verdad de encontrar en los caminos dev vida a aquellos que el egoísmo los arropa hasta la más pequeña célula que los conforma. Caminaré ya sola en los senderos que deseo fervientemente vislumbren un mejor futuro a mis anhelos.

Imagen Pinterest
A través de diversos caminos te estoy buscando, con un ahínco y fervor que denotan la triste esperanza de saber algo de mis raíces. Pero cada paso que doy parece alejarme de la verdad. Cual más aquellos que se sienten con el derecho de ocultar lo que pudiera servir blanden la espada del silencio y de ignorancia permanente. Cómo si sólo ante cualquier pregunta que yo elabore de pronto un padecimiento se apoderara de sus mentes y recuerdos.
Triste verdad de encontrar en los caminos dev vida a aquellos que el egoísmo los arropa hasta la más pequeña célula que los conforma. Caminaré ya sola en los senderos que deseo fervientemente vislumbren un mejor futuro a mis anhelos.

Me llamo Cecilia, busco a mi familia biológica en el estado de Chiapas, mi madre muere al dar a luz en la Ciudad de México, a inicios de 1963. Me adoptaron las personas donde ella vivía en Coyoacán. Recuerdo que su hermana me visitó en 1968, quien al verme bien cuidada decidió dejarme. Únicamente sé que mi madre biológica se llamaba Teresa, vino a estudiar enfermería y su padre era ferrocarrilero. Tal vez de Tonalá, o de algún pueblo donde hubiera estaciones del tren en ese bello estado. Si conocen alguna historia parecida o la han escuchado en Chiapas, agradeceré, se pongan en contacto a mi correo cceci6497chiapas@gmail.com
Cuál si fuese un relato mágico, las palabras de familiares me narran los que quizá fueron, Teresa, tus últimos pasos por ese bello estado. Si tu padre era ferrocarrilero y al sonido del las máquinas recorría aquellos bellos parajes hacia los diferentes rincones de nuestro país aún verde por aquellos tiempos.
¿Por qué no pensar que una joven con ilusión de estudiar enfermería partiría hacia otro lugar con sus anhelos en las espaldas? ¿Quién podría decirte que sería en pos de tus vivencias futuras? ¿Qué aquí, en esta ciudad tan fascinante e inescrutable en muchos de sus caminos, ese futuro no tendría más trayecto?
Te describen con cabello castaño, los más con una melena en tonos rojizos acanelados matizados por grandes sombras, ojos grandes, color avellana y de sonrisa franca. Aquellos que compartieron largas jornadas a tu lado, parafrasean a la distancia en sus recuerdos: -¡Miraba siempre en calma!-. Unos buscan detallar tanto tu esencia, que sutilmente desvanecen la esperanza e interrogante que abruma mi tiempo, saber algo más de ti.
Donde las convergencias son claras al delinearte, son las que detallan una larga y abundante cabellera enmarcando tu rostro, una mediana estatura, afables ojos cafés, suave piel trigueña y expresión cristalina. Alguna tarde del otoño del 2022 en voz baja alguien comentó: -Tu hija en la adolescencia era igual a Teresa, tu mami biológica-. Yo creí que ese sería el punto de partida para escuchar, por fin, enunciados claros que me marcaran la vía para llegar a Chiapas, pero el tiempo solo devolvió silencio y evasión del tema.
¿Qué hacer ante la indiferencia de tantos y tan pocos? Todo por respuestas y que nadie sea óbice
Llevo meses y dias en el paso por esta vida preguntándome ¿dónde encontraré lo que busco? He recorrido aquellas veredas que me han parecido las correctas, las audaces, las tranquilas y aquellas que parecían incoherentes. ¿Qué ha sucedido?
No he recibido respuesta alguna, la familia adoptiva me dice que es algo innecesario buscar mi origen, que es una actitud egoísta hacia aquellos que me recibieron en su seno familiar.
¿Acaso ello es ofensivo o rompe reglas de acuerdos añejos? Sus palabras denotan que algo en el más profundo mar de confusión existe. No puedo entender que aunque conocieron y convivieron con ella, ningún familiar adoptivo recuerde cualquier detalle que me de los primeros pasos a seguir.
¿Puede ser mayor el egoísmo humano o un secreto familiar que una palabra que necesito conocer? Parece que así es, solo necesito su apellido. Únicamente ese pequeño gran detalle. ¿Hasta cuando?

Imagen: Pinterest
Llevo meses y dias en el paso por esta vida preguntándome ¿dónde encontraré lo que busco? He recorrido aquellas veredas que me han parecido las correctas, las audaces, las tranquilas y aquellas que parecían incoherentes. ¿Qué ha sucedido?
No he recibido respuesta alguna, la familia adoptiva me dice que es algo innecesario buscar mi origen, que es una actitud egoísta hacia aquellos que me recibieron en su seno familiar.
¿Acaso ello es ofensivo o rompe reglas de acuerdos añejos? Sus palabras denotan que algo en el más profundo mar de confusión existe. No puedo entender que aunque conocieron y convivieron con ella, ningún familiar adoptivo recuerde cualquier detalle que me de los primeros pasos a seguir.
¿Puede ser mayor el egoísmo humano o un secreto familiar que una palabra que necesito conocer? Parece que así es, solo necesito su apellido. Únicamente ese pequeño gran detalle. ¿Hasta cuando?

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Me llamo Cecilia, busco a mi familia biológica en el estado de Chiapas, mi madre muere al dar a luz en la Ciudad de México, a inicios de 1963. Me adoptaron las personas donde ella vivía en Coyoacán. Recuerdo que su hermana me visitó en 1968, quien al ver que no carecía de nada decidió que me quedará con mi familia adoptiva. Únicamente sé que mi madre biológica se llamaba Teresa, vino a estudiar enfermería y su padre era sin duda ferrocarrilero. Tal vez de Tonalá, o de algún pueblo donde hubiera estaciones del tren en ese bello estado. Si conocen alguna historia parecida o la han escuchado en Chiapas, agradeceré, se pongan en contacto a mi correo cceci6497chiapas@gmail.com

Me llamo Cecilia, busco a mi familia biológica en el estado de Chiapas, mi madre muere al dar a luz en la Ciudad de México, a inicios de 1963. Me adoptaron las personas donde ella vivía en Coyoacán. Recuerdo que su hermana me visitó en 1968, quien al verme bien cuidada decidió dejarme. Únicamente sé que mi madre biológica se llamaba Teresa, vino a estudiar enfermería y su padre era ferrocarrilero. Tal vez de Tonalá, o de algún pueblo donde hubiera estaciones del tren en ese bello estado. Si conocen alguna historia parecida o la han escuchado en Chiapas, agradeceré, se pongan en contacto a mi correo cceci6497chiapas@gmail.com
Cuál si fuese un relato mágico, las palabras de familiares me narran los que quizá fueron, Teresa, tus últimos pasos por ese bello estado. Si tu padre era ferrocarrilero y al sonido del las máquinas recorría aquellos bellos parajes hacia los diferentes rincones de nuestro país aún verde por aquellos tiempos.
¿Por qué no pensar que una joven con ilusión de estudiar enfermería partiría hacia otro lugar con sus anhelos en las espaldas? ¿Quién podría decirte que sería en pos de tus vivencias futuras? ¿Qué aquí, en esta ciudad tan fascinante e inescrutable en muchos de sus caminos, ese futuro no tendría más trayecto?
Te describen con cabello castaño, los más con una melena en tonos rojizos acanelados matizados por grandes sombras, ojos grandes, color avellana y de sonrisa franca. Aquellos que compartieron largas jornadas a tu lado, parafrasean a la distancia en sus recuerdos: -¡Miraba siempre en calma!-. Unos buscan detallar tanto tu esencia, que sutilmente desvanecen la esperanza e interrogante que abruma mi tiempo, saber algo más de ti.
Donde las convergencias son claras al delinearte, son las que detallan una larga y abundante cabellera enmarcando tu rostro, una mediana estatura, afables ojos cafés, suave piel trigueña y expresión cristalina. Alguna tarde del otoño del 2022 en voz baja alguien comentó: -Tu hija en la adolescencia era igual a Teresa, tu mami biológica-. Yo creí que ese sería el punto de partida para escuchar, por fin, enunciados claros que me marcaran la vía para llegar a Chiapas, pero el tiempo solo devolvió silencio y evasión del tema.
¿Qué hacer ante la indiferencia de tantos y tan pocos? Todo por respuestas y que nadie sea óbice. Ojalá logre alguna respuesta.

Cuál si fuese un relato mágico, las palabras de familiares me narran los que quizá fueron, Teresa, tus últimos pasos por ese bello estado. Si tu padre era ferrocarrilero y al sonido del las máquinas recorría aquellos bellos parajes hacia los diferentes rincones de nuestro país aún verde por aquellos tiempos.
¿Por qué no pensar que una joven con ilusión de estudiar enfermería partiría hacia otro lugar con sus anhelos en las espaldas? ¿Quién podría decirte que sería en pos de tus vivencias futuras? ¿Qué aquí, en esta ciudad tan fascinante e inescrutable en muchos de sus caminos, ese futuro no tendría más trayecto?
Te describen con cabello castaño, los más con una melena en tonos rojizos acanelados matizados por grandes sombras, ojos grandes, color avellana y de sonrisa franca. Aquellos que compartieron largas jornadas a tu lado, parafrasean a la distancia en sus recuerdos: -¡Miraba siempre en calma!-. Unos buscan detallar tanto tu esencia, que sutilmente desvanecen la esperanza e interrogante que abruma mi tiempo, saber algo más de ti.
Donde las convergencias son claras al delinearte, son las que detallan una larga y abundante cabellera enmarcando tu rostro, una mediana estatura, afables ojos cafés, suave piel trigueña y expresión cristalina. Alguna tarde del otoño del 2022 en voz baja alguien comentó: -Tu hija en la adolescencia era igual a Teresa, tu mami biológica-. Yo creí que ese sería el punto de partida para escuchar, por fin, enunciados claros que me marcaran la vía para llegar a Chiapas, pero el tiempo solo devolvió silencio y evasión del tema.
¿Qué hacer ante la indiferencia de tantos y tan pocos? Todo por respuestas y que nadie sea óbice
Imagen: Carla Gordillo R.


Imagen: Veronique Engelen
Me llamo Cecilia, busco a mi familia biológica en el estado de Chiapas, mi madre muere al dar a luz en la Ciudad de México, a inicios de 1963. Me adoptaron las personas donde ella vivía en Coyoacán. Recuerdo que su hermana me visitó en 1968, quien al verme bien cuidada decidió dejarme. Únicamente sé que mi madre biológica se llamaba Teresa, vino a estudiar enfermería y su padre era ferrocarrilero. Tal vez de Tonalá, o de algún pueblo donde hubiera estaciones del tren en ese bello estado. Si conocen alguna historia parecida o la han escuchado en Chiapas, agradeceré, se pongan en contacto a mi correo cceci6497chiapas@gmail.com
